Las curiosidades que salen de cruzar lo que pronosticó la gente con lo que de verdad pasó en la cancha.
La fiebre de prode que se armó mientras rodó la pelota del Mundial.
Las que más la mandaron a guardar. Cada pelota, un gol gritado (y un arquero que la fue a buscar al fondo).
Goles por partido de este Mundial contra las últimas ediciones. Como cambió el formato, lo justo es comparar el promedio por partido, no el total.
En lo que va del torneo se gritan 2,96 goles por partido, más que en cualquiera de los últimos cuatro Mundiales. La gente está viendo un Mundial de arco a arco.
El partido donde más gente se comió el amague: casi todos lo daban para un lado y pasó otra cosa.
Casi nadie lo vio venir: apenas 350 (0,6%) se animó al empate y solo 80 clavaron el 0-0 exacto.
Acá no había con qué perderse: el resultado más cantado del torneo. Y aún así, algún despistado le erró.
El defensor de Nueva Zelanda que un argentino —Valen Scarsini (@elscarso)— sacó del anonimato: lo eligió como el jugador con menos seguidores del Mundial y lo hizo explotar de 4.715 a más de 5 millones en Instagram en una semana (hoy ya pasa los 5,6M). Spoiler: también se coló en el prode.

8 que la vieron distinta: un defensor central como máximo artillero del Mundial. De las 31.088 personas que eligieron goleador, entre 261 nombres distintos Payne quedó #47 — por encima de otros 214, varios delanteros de verdad. El hype no discrimina posiciones.
Antes de que rodara la pelota, cada uno tenía su cátedra. Cruzamos lo que la gente cargó de campeón y clasificados con lo que de verdad terminó pasando.
El 62% se la jugó por Argentina. Los demás se reparten las migajas — spoiler: la corona todavía no la tiene nadie.
Apenas 1.905 lo bancaban de clasificado… y se metió igual. El menos creído de los 32 que pasaron. El mismo Cabo Verde que le arruinó el prode a medio país.
27.378 lo metían adentro con los ojos cerrados. Se volvió a casa en fase de grupos y dejó un tendal de tachones. Gracias por venir.
Ni uno solo clavó los 32 clasificados. El más iluminado llegó a 30, y fueron apenas 17 los que la vieron tan clara.
Goles promedio por partido que esperaba la gente, contra los que de verdad se gritaron.
La gente fue más cauta que la realidad: el Mundial viene con más goles de los que se animaban a pronosticar.
Si promediamos todos los pronósticos y todos los resultados del torneo, ¿qué marcador imaginó la gente y cuál fue el real?
La gente se quedó 11% corta de goles: esperaba 2,64 por partido y se gritaron 2,96. La pelota siempre entra más de lo que uno cree.
Pronósticos cargados cada día. Cada ola es una fecha: la gente se prende justo cuando hay partidos y afloja cuando no rueda nada.
Ese pico del arranque no es un partido más: es medio país cargando la fase de grupos entera de una, antes del pitazo inicial. Los cruces de mata-mata, en cambio, se pronostican recién cuando se sabe quién juega contra quién — por eso el prode se llena de golpe al principio y después va bajando un cambio, no perdiendo el interés.
Cada curva es cuánta gente sacó cada puntaje. No es una sola loma: son dos poblaciones, y lo que las separa es el bonus.
El bonus parte la tabla al medio: quien lo juega promedia 133 puntos, casi el triple que quien no lo toca (45). Por eso el prode tiene dos jorobas y no una — la de la derecha es toda de gente con bonus.
Entre más de 81.418 jugadores, estos son los que se despegaron. Con el apellido a medias, no vaya a ser que se los carguen en el grupo.
Cargar el pronóstico no es para siempre: se puede editar hasta que el árbitro pita el arranque. Y vaya si la gente lo edita.
Cuándo cambian, respecto al inicio del partido. Muchos lo dejan picando y lo retocan sobre la hora: el 8,1% de los cambios cae en los últimos 60 minutos, con el equipo ya formado. ¿El rey de la duda? Santiago E. tocó 162 veces su Brasil–Japón, yendo y viniendo entre apenas 6 marcadores. Y lo mejor: después de tanto ir y venir, la terminó clavando — 2-1 exacto, tres puntos. A veces dudar paga.
De dónde llega la gente al sitio. Spoiler: casi nadie lo busca… se lo pasan.
Casi 8 de cada 10 no llegan buscando: alguien se los pasó (directo + link compartido). Puro boca en boca. Y sí, hasta la IA nos recomienda cuando le preguntan dónde armar un prode.
Y entre los celulares, Android 54% le gana al iPhone 46%.
Las ciudades que más se prendieron. Buenos Aires mete la mayoría, pero se juega de punta a punta del país.
Y no queda solo acá: el prode cruzó la frontera y se juega también desde Miami, Madrid, Barcelona, São Paulo, Santiago y Montevideo, entre otras. La diáspora futbolera no perdona.
Por dónde entra la gente al sitio. Ni bien caen, van derecho a lo que importa.
Apenas entran, la mayoría va a su grupo y al ranking: a chusmear cómo vienen. Y el segundo lugar se lo lleva el link de invitación — así se contagia el prode, de amigo en amigo.
Mensajes reales de los que juegan, tal cual nos los mandaron. (Sí, los elegimos a dedo… ¿qué esperabas?)
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Si te copó, mandásela a tu grupo. Total, ya vimos que el prode se contagia de boca en boca.
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